Calendario cristiano

DEFINICIÓN.

El Calendario Cristiano (también conocido como Calendario Litúrgico o Año Eclesiástico) consiste en la división de los 365 días en periodos llamados estaciones, con el propósito de centrar los temas de la predicación de la palabra de Dios en los diversos aspectos de la obra salvadora del Señor Jesucristo y de la vida de la iglesia.

El Calendario Cristiano no es sólo cuestión de domingos y estaciones, es también una manera de vivir la fe; en la medida en que sea observado y vivido, los textos propios de cada semana serán más estimados y más pertinentes para la vida.

ESTRUCTURA.

En la historia de la iglesia han aparecido diversas formas de estructurar el Calendario Cristiano y en la actualidad existen diversas tradiciones que varían muy poco. El Libro de Culto y Liturgia de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México A.R., menciona al inicio, de manera muy breve, al Calendario Litúrgico y a las estaciones que lo conforman, sin embargo, en la práctica muy pocas iglesias presbiterianas en México lo usan y la mayoría no lo conoce o lo considera ajeno a la identidad protestante.

Nosotros hemos adoptado la tradición que estructura el Calendario Cristiano en dos ciclos principales: el Ciclo de Navidad y el Ciclo de Resurrección. Cada ciclo incluye tres tiempos, estaciones o periodos, uno de preparación: Adviento o Cuaresma; uno de celebración: Navidad o Pascua de Resurrección; y uno de crecimiento: los períodos que siguen a la Epifanía o Pentecostés.

El Calendario Cristiano es una oportunidad para contar la historia de la obra redentora de Dios en un ciclo anual.

DESARROLLO HISTÓRICO

El concepto del Calendario Cristiano es anterior al nacimiento de la iglesia en el Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento, Dios le dio a su pueblo un calendario muy específico de las fiestas religiosas que debía observar. El año eclesiástico cristiano, como la liturgia, se desarrolló lentamente a través de los siglos; comenzó en la iglesia antigua.

Originalmente la iglesia sólo conmemoraba la Pascua; el calendario creció constantemente sobre ese fundamento. El domingo, día del Señor, parece que era el día en que se congregaban los creyentes desde el día de la resurrección de Jesús; desde el principio ha sido el día en que los cristianos se congregaban alrededor de la Palabra y los Sacramentos.

La celebración de la Pascua de Resurrección, junto con la estación de Adviento, probablemente comenzó hacia el año 150. Parece que la Epifanía se comenzó a celebrar en roma el 25 de diciembre hacia el año 354. Los cristianos germánicos fueron los primeros en observar el domingo de la Santísima Trinidad, como expresión de su conversión de la doctrina arriana al cristianismo.

ADVIENTO

Significa “venida”; es la espera para lo grande que vendrá y se refiere a la venida de nuestro Señor Jesucristo. Es una oportunidad de prepararnos en esperanza y arrepentimiento para la llegada del Señor. Marca el inicio del año cristiano y se realiza los cuatro domingos antes de llegar a la fecha del nacimiento del Señor Jesús.

El tiempo de Adviento tiene una triple celebración:

  • Primero, nos prepara para el futuro, para esa parusía o segunda venida de nuestro Señor Jesucristo.
  • Segundo, nos hace vivir la vida presente de manera vigilante y atenta a cumplir como discípulos y discípulas la justicia, el amor y la esperanza.
  • Tercero, es recordar el pasado. Es un pasado donde Jesús irrumpe en la historia con su nacimiento en Belén, una pequeña aldea de Judá, donde se hizo carne, humilde y pobre.

Para la celebración de adviento necesitamos algunos elementos que son símbolos especiales en esta ocasión.

Una corona de adviento, por su forma circular, evoca lo eterno de Dios; no tiene principio ni fin en señal del amor y misericordia de Dios para su creación. Esta corona es hecha de ramas o follaje verde que evoca el tiempo de esperanza, naturaleza y vida.

Cinco velas de colores: pueden ser moradas o azules y al centro una vela blanca. Cada domingo se debe hacer las lecturas y la reflexión, se enciende una vela hasta llegar a la del centro, que es la que conmemora el nacimiento de nuestro Señor Jesús.

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